
ERIC - AMAU - RY Y "EL CHUPACABRAS"
Por: Samuel Laboy
El extraño, pero humilde animalito, procedente de un extraño planeta, llegó al nuestro y finalmente seleccionó la Isla de Puerto Rico para vivir. Aquí se le dio el nombre de “El Chupacabras”. Aunque ya era conocido en algunas partes del mundo, poco se sabe de él. Este animalito tiene la facultad de aparecer y desaparecer con suma facilidad. No obstante no ha podido ser visto por mucho tiempo, o retratado en ningún lugar.
Sabemos que es como los llamados vampiros humanos…, pero a él le gusta chupar la sangre de otros animales, no hay record de que le guste la sangre humana. Ellos prefieren la sangre de las cabras, como su menú preferido. Pero se las arregla de igual forma con la sangre y vísceras de gallinas, gallos, conejos, pavos, guineas y otras aves de corral.
Haciendo honor a su historia, el animalito viene mencionándose desde la década del 1960, cuando empezó atacando reses en los corrales de las fincas ganaderas en Texas, en Estados Unidos. Este extraño animal, hacía un roto dentro del cuerpo de las vacas, al lado del cuello, y le succionaba la sangre. Los cuerpos de las vacas aparecían sin gota de sangre. Sin embargo, parece que no le gustaban mucho las vacas americanas y al saber de las sabrosas cabras que había en nuestra querida isla, con cuerpo parecido a las vacas pero más livianas, y que eran más fáciles de chupar, decidió venir a probar suerte en nuestra pequeña tierra borincana.
Llegó a la isla, no sé cómo, pero probó y la estadía le gustó. Estuvo de incógnito por varias décadas viviendo a costas de nuestras cabras, pero que también le gusto nuestras gallinitas, gallos, conejos y otros animales de corral, sueltos en los patios de las casas. Por desconocimiento, nuestros expertos en animales les adjudicaron estos eventos sanguíneos, a los perros satos, realengos y hambrientos de nuestros barrios. Esta era una manera fácil de explicar algo que ellos no conocían y que merecía una investigación, la cual ni siquiera sabían cómo iniciarla.
Luego de transcurrir el tiempo, y algunos ver que no era un perro, decidieron llamarlo “El Chupacabras”. El famoso animalito aparecía y desaparecía por temporadas. Nadie lo podía ver. La isla fue campo fértil para las necesidades de “El Chupacabras”. La gente se acostumbró a oír de sus fechorías, y las autoridades policíacas siempre tenían la misma excusa, ya prefabricadas para explicarle a todos, lo que ocurría.
Pero el origen de todo esto, muy pocos lo saben. Todo me fue revelado por Morfeo en uno de mis sueños. Resulta que en un planeta muy lejano, a 153 años-luz del Planeta Tierra, y el cual es llamado Centauro, los seres que allí vivían tenían características humanas. Su cultura era muy similar a la nuestra en algunas cosas, pero en otras no. Adoraban a Dios y habían tenido también la visita Sagrada de Jesús. Ellos crearon su propio ministerio y se conceptuaban como muy religiosos. No obstante, su religión estaba adaptada a su cultura. Por ejemplo, ellos no se casaban, o mejor dicho, no existía el matrimonio. Su amor por el prójimo era libre. Tampoco conocían el sistema monetario. Los negocios los hacían a base de intercambio de artículos, y de necesidades. No obstante, como eran religiosos, tenían sus misioneros. Ya que habían estudiado al Planeta Tierra, creyeron era un buen espacio cósmico para traer su ministerio a este nuevo planeta para ellos. Su Junta de Directores que los presidía decidió enviar un emisario de misionero a nuestro planeta.
Luego de realizar un cuidadoso estudio e investigación, decidieron enviar a uno de sus mejores misioneros, el cual era llamado Eric - Amau - Ry. Al misionero se le asignó de acompañante uno de los animales salvajes, ya domesticado por ellos y que habitaban en su planeta. El misionero fue enviado con su animalito de mascota, y el cual ahora es el conocido por todos como "El Chupacabras". El misionero Eric - Amau - Ry y su mascota fueron transportados luznáticamente del planeta Centauro al Planeta Tierra. Le llamo luznático por que entiendo que la luz es su vehículo espacial de viaje. Reaparecieron en una montaña ubicada entre los pueblos de Corozal, Bayamón y Guaynabo.
Eric - Amau - Ry, el extraterrestre parecía ser humano, grande rubio, regordete, de buen hablar y sumamente amoroso y atraído por las damas. Se discurría con facilidad por entre todos los hombres terrestres, sin que se notara la diferencia. No obstante, tenía algunas cosas raras que la gente podía notar. Por ejemplo, Aunque le dieron al salir de su planeta miles de dólares para que se pudiera introducir en los negocios terrícolas, él no sabía cómo usarlos o invertirlos. Decidió usar parte de su dinero para comprar casas y fincas, y guardó el resto en el banco local. A pesar de tener muchas propiedades, y dinero en el banco, siempre estaba sin dinero en la cartera, pues tenía el criterio de su planeta que no tenía que usarlo para nada. Le tenía terror a los recibos de pagos cuando iba los restaurantes, tiendas, a los viajes donde se necesitaba dinero en efectivo pues nunca lo llevaba. Siempre que iba a un restaurante buscaba a un buen amigo que pagara la cuenta. Si tenía que pagar, nunca dejaba propinas. Si sabía de antemano que había que pagar por algo, mejor no iba a la actividad. Decía a todos que tenía casas de 14 habitaciones, fincas de 60 cuerdas de terreno, edificios de tres pisos, etc., cosa que tal vez eran ciertas, porque tenía dinero, pero lo raro era que siempre usaba para su transportación un carrito pequeñito, casi desfigurado y cuyo valor no excedía quinientos dólares. Con sumo acierto siempre se las arreglaba para que sus amigos pagaran la gasolina para su carrito. Si cogía prestado algún dinero a un amigo, nunca se lo devolvía.
Sin embargo, el era muy religioso. Además de conocerse de memoria la biblia de su planeta Centauro, con el poco tiempo aquí, ya se conocía de igual forma la Biblia de nuestro planeta. Reconocía y adoraba a Jesús, pues estuvo en todos los planetas, incluyendo el de Centauro. Eric - Amau - Ry era un Misionero en Centauro y también quería serlo en la Tierra. El quería ministrar sus enseñanzas a los humanos terrícolas. Se le conocía como una persona que hacía muchos alardes de ser rico, pero lucía ante todos como un pobre ambulante en apuros. La gente se refería e él, como "el rico - pelao".
Sin embargo, era conocido como un Misionero Cristiano alegre, amoroso y con una buena y relativa personalidad. Sólo tenía tres características básicas que lo identifican inmediatamente como un individuo raro. Primero, le gustaba mucho la cerveza... Segundo..., le gustaba brindarles amor a las mujeres necesitadas, y las no necesitadas también. El decía que el amor que a él le sobraba, tenía que repartirlo, y conste, ¡no era poco! Como costumbre de su Planeta, quiere brindárselo todo a las féminas que ve. No pasa un día en que no se tome su cervecita ni que admire la parte frontal y trasera de alguna bella dama. Tercero, aunque es sumamente rico en dinero y propiedades terrenales, es como si no las tuviera pues no las usa.
Su misión de extraterrestre era traer paz y religiosidad a nuestro planeta, comenzando con la isla de Puerto Rico. No obstante, él decidió ir primero a un país vecino en una misión de orientación y prueba. Mientras tanto, dejó a su mascota, el llamado “El Chupacabras”, en los alrededores del pueblo de Lajas, donde se decía había muchas cabras. El no podía cargar con su mascota al país vecino pues se le haría difícil hacer su trabajo investigativo cargando el animalito. Ya les explicaré lo que pasó con su mascota en Lajas. Mientras tanto, él se estableció en un pueblito del país, donde encontró que había muchas personas carentes de religiosidad, especialmente en los campos. Quería poner a prueba sus métodos de evangelización en esa área.
Vagó libremente por los barrios de ese pueblo. Pudo constatar que había un detalle evidente en todas estas comunidades. A estas personas también les gustaba tomar cerveza al igual que a él. Esto le gustó mucho y lo consideró de importancia. Las cervezas las vendían y se tomaban en cualquier tienda, o cafetín del barrio.
La gente la tomaban casi a diario. Esto coincidía de sobremanera con su cultura de su planeta, donde él se daba su cervecita fría todos los días después de las 6 de la tarde, costumbre que no dejó de hacer en nuestro planeta. Aprovechó sus reuniones en los bares y kioscos para tomar su cervecita con sus amigos, la cual ellos pagaban. Eric - Amau - Ry notó y comprobó, que los nativos de ese país eran más receptivos a la orientación religiosa cuando tomaban sus cervecitas, que cuando no lo hacían. ¡Importante descubrimiento! Pues así podría seguir tomándose sus cervecitas de todos los días y a la vez cumplir con su misión de discutir el evangelio cristiano con ellos.
Finalmente llegó a la conclusión de que la cerveza sí ejercía alguna función en la sangre de esa gente y los hacía más receptivos para recibir el evangelio. Se comunicó a través del espacio cibernético con su planeta, y presentó su observación y su idea ante el panel de la Junta Directiva de Extraterrestres. Sugirió que se les cambiara el succionador de sangre a los “Chupacabras” para que, además de succionar la sangre, pudieran inyectar líquidos a los seres humanos, pero no a los animales. Si los “Chupacabras” se podían adiestrar para chupar la sangre a los seres humanos, y a la vez, inyectarles líquido como la cerveza, así los cuerpos de los humanos de ese país tendrían cerveza criolla por sangre. El extraterrestre creía que de esta forma, los humanos serían más susceptibles a recibir las enseñanzas religiosas. Por otro lado, los “Chupacabras” vivirían de la sangre humana y no de las cabras, lo cual sería menos denigrante para los animales. Por buena suerte la idea de Eric - Amau - Ry no prosperó y fue denegada por la Junta de Directores.
A pesar de la resolución de la junta de Directores de su Planeta, él iba todos los días a un lugar de estipendio de cervezas, y después de encontrar quien se la pagara, se la tomaba mientras enseñaba la Doctrina Cristiana. Siempre que podía, iba a tomarse su cervecita al kiosco de la esquina, pues allí lo conocían y si no podían pagarle la cerveza, él cargaba el costo a la cuenta de un pintor amigo, muy reconocido, cuyo nombre empezaba con el número seis, pero escrito en inglés.
Un día, un pastor de la iglesia fue a comprar determinada mercancía al quiosco y se sorprendió al verlo con una cerveza en la mano y predicando el evangelio. Al Pastor no le gustó lo que vio y le preguntó: ¿Qué hace hermano? El le respondió: " aquí estoy mi Pastor, predicando el evangelio a estas almas humildes, pues nuestra doctrina nos dice que si ellos no quieren ir a la iglesia, la iglesia viene a ellos, y eso significa donde ellos estén, no importa. Lo importante es ganar las almas de estos seres para el servicio de Dios. Ellos me han prometido que mañana temprano asistirán a nuestra iglesia. Mi querido Pastor, además, he descubierto que la capacidad de aprender de estos hermanos tiene que ver con la efervescencia de la cerveza. "Sabe Pastor, a esta gente se les hace más fácil entender el evangelio cuando tienen un poco de cerveza en la sangre. Mientras más cerveza tenga en su cuerpo, más fácil resulta para ellos entender el evangelio. ¿Querido Pastor, quiere usted probar mi método? El pastor le contestó: "No hijo mío, sigue con la tuya que yo sigo con la mía, y por favor entiende que me refiero a tu teoría, no a la cerveza. El Pastor le dio la bendición y se fue del lugar. El tiempo transcurrió y llegó el día del extraterrestre regresar a Puerto Rico.
Llegó a la isla y se ubicó en su casa-escondite en las altas montañas del pueblo de Guaynabo. Ahora volvamos a su mascota, el famoso “Chupacabras”. Como ya señalado, nuestro ser extraterrestre dejó al “Chupacabras” para que viviera en las inmediaciones del pueblo de Lajas y de otros adyacentes. Esto, de acuerdo a sus necesidades, pues hay muchas cabras por esos pueblos.
Sin embargo, debemos hablar un poco sobre este pobre animalito que lo único que hace es vivir su vida, por medio de la sangre que chupa, y esconderse de la gente que lo quiere capturar o matar. Como se podrá entender, ni siquiera se deja ver pues es muy tímido. Hasta el presente nunca le ha hecho daño a ningún ser humano. La única persona que lo ve y comparte con él es su jefe, cuando lo va a ver para que le cuente cómo van las cosas.
Entre ellos dos, establecieron un sitio particular en la isla para encontrarse. Descubrí que era en los bajos de la casa que él tiene de escondite en las montañas de Guaynabo. Por casualidad, él me invitó un día a ir a su casa. Decidí ir para verla y tomar fotos de la casa y la preciosa zona rural y montañas donde está ubicada. Llegamos a la casa y tomé fotos de las diferentes secciones de la casa, sala, comedor, pasillos cuartos, etc., todo en proceso final de construcción y simplemente habitada. Con mucha curiosidad bajé al sótano de la casa y noté varios cuartos llenos de artículos y herramientas viejas y también cucarachas y otras sabandijas, de las cuales también tomé fotografías. No obstante quedé sorprendido al ver que había un cuarto en especial, muy obscuro y aparentemente solitario. Al tratar de entrar un poco dentro de la obscuridad, noté la presencia de un animal grande y fuerte, parecido a un perro gigante de color negro. Lo único que resaltaba en la obscuridad eran sus grandes ojos blancos y penetrantes, los cuales me observaban fijamente y observaban cada movimiento que yo hacía. Aunque tenía en mis manos una cámara digital de las mejores en el mercado, no me atreví hacer ningún movimiento para retratarlo. Presentía y entendía que él se comunicaba conmigo para decirme que si lo hacía, me atacaría. Me fui desplazando poco a poco y mirándolo soslayadamente. El animal me miraba y analizaba cada movimiento que yo hacía, no ladró ni gruñó, estaba en total silencio. De todas maneras, si de verdad era el Chupacabras se dio cuenta que yo no era una cabra, y que tampoco era extraterrestre, o su jefe, Me retiré del lugar, con un corazón agitado a más no poder por el miedo y con mis pies temblorosos, deseando poder salir corriendo de ese lúgubre lugar. Al subir por las escaleras al nivel superior de la casa, me encontré con Eric - Amau - Ry y le conté lo que me pasó. Me miró atentamente y solamente dejó entrever una leve sonrisa, y me cambió el tema. Me dijo que luego él tendría que regresar sólo a la casa. Con esto confirmó mi idea de su reunión con el Chupacabras. Sospeché que él fue a la casa para ver si su mascota había llegado, cosa que yo le confirmé al contarle mi incidente en el sótano. Durante el regreso de la casa, en su auto viejo, pequeño y destartalado, me indicó que lo que llamamos Chupacabras es un adiestrado animal salvaje de su planeta pero que no le hace daño a nadie. Solamente que vive de la sangre, especialmente del sabor y consistencia de la que tienen las cabras de aquí. El animal está todo el tiempo escondido en cuevas. No sale de día, y solamente las noches en que tiene que chupar su sangre de mantenimiento. La explicación que me estaba dando, confirmaba la relación extraterrestre-Chupacabras que ya he explicado. Decidí abordarlo con varias preguntas investigativas. Le pregunté: ¿Cómo se puede capturar un Chupacabras? El me constestó: "no se puede... Como sabes, el Gobierno Federal instaló un Aerostato en los cielos de Lajas para investigarlo (aunque dicen que es para vigilar el tráfico de drogas) y todo lo que han podido hacer es rastrear sus movimientos, pero la criatura sabe cómo aparecer y desaparecer, por medios desconocidos en este Planeta.
En estos momentos recordé el encuentro que tuve con Morfeo, el Rey del sueño, en una noche donde me contó que los Chupacabras en su origen, en el planeta Centauro, eran animales salvajes y peligrosos. Le pregunté si los Chupacabras algún día podrían atacar a los seres humanos. Me contestó: "Según ustedes domestican a los caballos salvajes, y los convierten en mansos y cariñosos, los Chupacabras han sido domesticados y puestos de mascotas, al servicio de sus jefes. ¿Qué ventajas tiene un extraterrestre en tener asignado a un Chupacabras? Le pregunté. Me contestó: Mi amigo terrícola, para cuando ustedes se casan, las mujeres son sus consejeras, velan por su salud, porque no se metan en líos, los asesoran, los miman, le dan valor, le aumentan el estima, y finalmente son el pilar o sostén de su personalidad, claro está, le brindan el placer sexual que ustedes pidan o necesiten. Por el contrario, los ciudadanos de Centauro no creen en el matrimonio, la mujer centaurina es solamente de utilidad para expresiones de amor y de sexo. El Chupacabras hace todas las funciones de una mujer terrícola a su marido, pero sin el sexo. Es el sostén de la familia, asistiéndolo en todo lo necesario. Para eso es adiestrado por expertos. Morfeo se fue y no regresó.
Como mi amigo Eric - Amau - Ry había claramente dado a entender que era un ser extraterrestre y además, comprobó la existencia del Chupacabras, decidí profundizar un poco más en la discusión del tema con él. Le pregunté: ¿Qué ustedes hacen en el Planeta Tierra y si están consiguiendo su propósito del viaje? Me contestó: No puedo decir cuántos emisarios, con mascotas hemos venido, pero hay otros además de mí. Pero sí te puedo decir, porque ya nos conocemos, que no estaremos por mucho tiempo... Este Planeta no es ni una semejanza a lo que era cuando decidimos venir a él. Ya está fuera de control, tanto para ustedes los terrícolas como para nosotros. La criminalidad, las drogas, el desempleo, tanto la sexualidad femenina como la masculina están descontroladas. Sus múltiples religiones, incluyendo la nuestra, no lograrán evitar el caos. El Planeta se irá calentando desde adentro hacia fuera, lo que influirá grandemente sobre su gente. Eventualmente, si se sigue esta trayectoria, explotará por secciones y desaparecerá del cosmos, incluyendo todos los terrícolas.
Por esa razón Ya estoy preparando mi viaje luznático de regreso a nuestro planeta. Ustedes sólo tienen una oportunidad, y un procedimiento, para salvar su vida y su planeta. Para eso, los líderes de todas las religiones, políticos, instituciones, y demás organizaciones, tienen que unirse en obras acciones ante Dios y pedirle con fe y mucho amor y arrepentimiento que ponga su mano milagrosa sobre este planeta enfermo, sobre grandes y chicos para poder transformarlo en un planeta lleno de amor, comprensión, felicidad y alegría, es decir, en un Paraíso.
Entonces será un placer volver a visitar su planeta, e invitarlos a que visiten el nuestro. Depende de sus líderes, y su gente, el que interceda en su camino a la destrucción, y en cambio les traiga un adelanto de la Ciudad Nueva, su beneficios y atributos del Paraíso.
Samuel Laboy