NUESTRAS FINANZAS

cON DIOS

Por: Samuel Laboy

 

 

Supongamos que Dios nos concede una cantidad desconocida de días para vivir. Digamos que conocemos que tenemos que pagar $5.00 por cada día de nuestra existencia. Quiere decir que si Dios nos diera 70 años de vida, asumiendo 365.24 días al año, tendríamos que pagar 365.24 (5.00) 70 =   $127, 834.00.

Supongamos que Dios, como es tan bueno, nos deja una cuenta de dinero en el banco para pagar los días que viviremos, muy bien. ¿Pero qué pasa? No sabemos la cantidad de dinero que Dios nos dejó en el banco. Si la cuenta fuera de $127,834.00, sabríamos que viviríamos 70 años. Por lo tanto como no sabemos de cuanto es la cuenta que Dios nos dejó, tampoco podremos calcular cuanto tiempo viviremos.

Como verás, Dios nos da la vida y los días para vivirla, pagando cada día de nuestra existencia. El sólo te requiere que lo respetes, lo ames y que cada día que te regale te acuerdes de El. Además, que hagas el máximo de trabajo que produzca el mayor grado de bendiciones para ti y para los demás.

Nuestro interés sería vivir la mayor cantidad de días y obtener el mayor disfrute posible por un modesto precio de $5.00 diarios, y que Dios te lo paga. Nuestra posición sería de vivir el máximo número de días y sacar el mejor provecho diario por los $5.00 que nos cuesta el día. Pero sabemos que debemos tener presente y honrar la existencia de Dios cada día, y llevar los preceptos para llevar bendiciones a nuestros semejantes.

Recuerda, si nos enfermamos, o no hacemos nada, también tendremos que pagar. Por tanto, lo prudente sería sacarle el máximo provecho a cada día para tener el máximo de beneficios. Digamos, si hacemos muchas cosas en un día, también podemos incluir aumentar las bendiciones y el amor a Dios. Si logramos juntar y hacer muchas actividades buenas para Dios y para nosotros, ganamos más beneficios para Dios y para nosotros. Estas las podemos acumular. Por eso, muchas personas logran grandes triunfos en su vida. Le sacan provecho a cada instante de su vida y acumulan la Gracia de Dios.

Si el dinero de la cuenta de banco se agota, es señal de que  tendrás que partir, pues el número de días que se nos concedió para vivir está por terminarse. De todas maneras hemos logrado conseguir mucho y de gratis, porque la existencia que Dios nos dio, no nos costó ni un centavo.  No obstante habrá otra cuenta importante que tendrás que atender en las finanzas. ¿Cuánto acumulaste en atenciones a Dios y en bendiciones a la humanidad? Tienes que tener en mente, que esa cuenta también será auditada y que será finalmente la que decida tu estatus celestial.

Recuerda la muerte puede ocurrir en cualquier instante, y no tiene que ser una muerte natural. Podría llegar por un accidente, una enfermedad grave no cuidada, o cualquier otra situación no prevista, en la cual estamos disfrutando de mucha salud y creemos todo es felicidad. Mientras menor sea el riesgo o peligro en nuestras vidas, mayor será nuestra oportunidad de obtener el mayor número de días posibles a nuestra vida y de poder disfrutarlos aquí en el Planeta y allá en el cielo. Por tanto, cada día debemos pensar en cumplir con Dios y con nosotros. Al fallecer, la cuenta del banco será finalmente cerrada.

 

 

 

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